No podía dormir, no podía entender que le había pasado y se sumergió en un pozo de rabia, miedo, inseguridad, aunque el le explicó que só lo había sido una vez, no podía creerle. Empezó a sentirse fea, poco atractiva para el, se metían pensamientos con mucha frecuencia “soy aburrida” “yo tengo la culpa”.
El acompañamiento fue eficaz, le ayudó mucho a reencontrarse con sus valores, con su belleza interna, recuperar su independencia emocional y de elevar su capacidad de perdonar.
Fueron dos meses de cambios profundos, había creado lazos muy dependientes sin el la vida no tenia sentido, sus dos hijos le decían que se me había apagado la llama, la sonrisa y literalmente había pospuesto vivir con alegría. Así que se dio la vuelta, dejó de atacarse y reconocer lo que el hacia también por salvar la relación.
Luego de haber arreglado su mundo interno, volvió a identificar los lazos que les unían como pareja, logró perdonar la infidelidad desde dentro, se había roto la confianza pero encontraron maneras de fortalecerla de nuevo.
Fue muy sabio de escuchar lo que quiere la relación como si la relación tuviera su propia voz.
La relación se tornó mas madura, y solida. Esto solo se logra con muchos ingredientes.