Contenido para el alma, para fortalecer la escencia de lo que somos.

El Alma lo sabe, hay una fuerza extraordinaria que nos inunda por dentro y conecta con el infinito, no importa si lo creemos o no, No importa si lo sabemos o no.

Es tiempo de conectar con lo real.

Algunas veces creemos que el camino se ha perdido y no sabemos por dónde caminar, te invito a nadar, a explorar otras maneras de avanzar. Siempre habrá algo grande por allí escondido para que nuestra alma encuentre la inspiración.

Transitar las contracorrientes

Ayer fui testigo de algo pequeño mientras fui a Hilton Falls a una hora de mi casa esta pequeña aventura que terminó enseñándome una gran lección.

Vi unos pequeños peces intentando subir por una cascada. El agua caía con fuerza y parecía querer devolverlos una y otra vez al mismo lugar. Ellos tomaban impulso desde lo más profundo y se lanzaban contra la corriente.

Algunos no lo lograban a la primera. Caían.

Pero volvían a intentarlo.

Y entonces comprendí que aquellos pequeños seres no estaban luchando sin razón. Había un propósito más grande que ellos mismos.

Necesitaban llegar a aguas más seguras para poner sus huevos y proteger la nueva vida que vendría después de ellos.

Dios había puesto en ellos un instinto, una dirección y una misión.

Y para cumplirla tenían que hacer algo que parecía imposible: nadar contra la corriente.

Mientras los observaba, pensé en cuántas veces nosotros también nos encontramos frente a nuestras propias cascadas.

Hay momentos en los que la vida parece empujarnos hacia atrás. Momentos en los que sentimos que avanzamos muy poco, que nuestros esfuerzos no son suficientes y que aquello que soñamos está demasiado lejos.

Pero quizás no estamos perdidos.

Quizás simplemente estamos nadando contra la corriente porque tenemos un propósito que cumplir.

Y tal vez Dios permite algunas corrientes fuertes no para destruirnos, sino para enseñarnos a tomar impulso desde lo más profundo de nuestro ser.

Los peces no preguntaban si la cascada era demasiado alta.

No se detenían a pensar si valía la pena intentarlo.

Simplemente seguían.

Porque llevaban dentro de ellos la certeza de hacia dónde debían ir.

Qué hermosa lección…

Cuando Dios pone un propósito en nuestro corazón, las dificultades no siempre son señales para detenernos. A veces son simplemente parte del camino.

Podemos caer.

Podemos cansarnos.

Podemos sentir que la corriente es más fuerte que nuestras fuerzas.

Pero mientras Dios nos dé vida, siempre podemos volver a tomar impulso.

Quizás hoy tú también estés frente a una cascada.

Quizás estés luchando por algo que parece imposible.

No te rindas.

Toma impulso desde lo más profundo de tu fe.

Confía.

Sigue avanzando.

Porque puede que aquello que hoy parece una lucha, mañana sea el lugar donde entiendas por qué nunca debías rendirte.

Aquellos pequeños peces finalmente lograron subir.

Llegaron al lugar donde debían estar.

Cumplieron su misión.

Y continuaron el milagro de la vida.

Y yo me quedé pensando que quizás esa era precisamente la lección que Dios quería mostrarme hoy:

No importa cuán fuerte sea la corriente cuando sabes hacia dónde te está llevando tu propósito.

Sigue nadando.
Sigue creyendo.
Sigue avanzando.
Dios sabe dónde quiere llevarte.

VIDEOS DESDE EL ALMA

La serie de videos que aparecen aqui tienen el mismo mensaje diversificado miralo es desde mi alma para la tuya…

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